“Los Rubios” de Albertina Carri

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Los Rubios de Albertina Carri (Argentina, 2003)
Pocos filmes como Los Rubios convierten la frontera entre ficción y documental en un vertiginoso abismo. Como espectador y como crítico resulta difícil posicionarse en uno u otro lado: ¿estamos ante una ficción, un documental o el making off de una ficción ? A partir de la fricción de los tres elementos, Albertina Carri construye un texto radicalmente libre y desafiante a la hora de averiguar qué ocurrió con sus padres desaparecidos durante la dictadura argentina.

Su comienzo no puede ser más chocante: la actriz Analía Couceyro se presenta a los espectadores con la siguiente frase: “ Soy Analía Couceyro y voy a representar a Albertina Carri en esta película”. Una técnica de distanciamiento con la que la directora-protagonista jugará hábilmente a lo largo de todo el relato y que tensa al extremo en una de sus mejores escenas: cuando da órdenes a la actriz que la interpreta sobre cómo ha de modular su testimonio. Unas palabras que veremos repetidas en tres ocasiones: interpretadas por la actriz, bajo las directrices de Carri y, de nuevo, en boca de Analía bajo la mirada aprobatoria de la directora. No será éste el único código documental que transgrede la película, ahí quedan como momentos ejemplares la lectura de una carta en la que se niega la concesión de una ayuda pública por considerar que un tema tan grave necesita un tratamiento sobrio y ejemplarizante o la repetición por parte de la actriz de una conversación telefónica, ya que la única testigo de la desaparición de sus padres se niega a aparecer en cámara.

Como queda claro a lo largo del relato, Los Rubios no es un filme que pretenda reconstruir el pasado o encontrar respuestas sobre el mismo (desde el principio intuimos que estamos ante la crónica de una búsqueda frustrada). Carri, por el contrario, lo interpela, se adentra por los vericuetos de la memoria, es decir, de lo vivido, lo contado, lo recordado, lo olvidado en incluso lo imaginado (que ilustra con unos muñecos de Playmóbil animados en stop-motion). Y todo ello mediante un texto de estructura aparentemente fragmentada en la que caben los más diversos materiales y tratamientos de la imagen: testimonios, puestas en escena, archivo, uso del color y del blanco y negro, recursos más propios del video arte como la repetición de un mismo plano…

Al igual que Montaigne, Albertina Carri se convierte con Los Rubios en ensayista audiovisual, o al menos, en heredera de su método: “Si filosofar es dudar, como generalmente se siente, con mayor razón será dudar el bobear y fantasear, como yo hago; pues de los aprendices es propio inquirir y cuestionar y sólo a los maestros les incumbe el resolver”.

Por Blogs & Docs

Jueves 24 de mayo a las 18:30 hrs. en la Sala de Audiovisuales de la Universidad de La Frontera de Temuco

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