Archivo para abril, 2007

“Tierra Tiembla” de Luchino Visconti

Posted in Uncategorized on abril 25, 2007 by cinedelguiye

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Sobre Visconti

De orígenes aristocráticos, en los años treinta se aficiona al cine y,durante una estancia en París, conoce a Jean Renoir y trabaja con él. Debuta como director con “Obsesión (Ossessione)” (1942), adaptación a un ambiente italiano de la novela “El cartero siempre llama dos veces” de James M. Cain. En su primera película, Visconti recupera el talento de dos famosos actores del periodo fascista, Clara Calamai y Massimo Girotti, y los convierte en protagonistas de una historia llena de sensualidad, ambientada en lugares poco comunes. El resultado es una película de rotura, aborrecida por las autoridades, que anuncia una nueva concepción del cine.
En 1943 es arrestado por sus actividades antifascistas y ha de esperar hasta 1948 para rodar La tierra tiembla (La terra trema)”, adaptación de una novela de G. Verga, “Los Malavoglia (I Malavoglia)”. Película sobre la historia de una familia, interpretada por actores no profesionales y hablada en siciliano, se caracteriza por una potente plasticidad en la cual el melodrama se une a un sentido aristocrático, no populista, a pesar de sus influencias evidentemente marxistas. Sigue “Bellísima (Bellissima)” (1951) cuya visión del pueblo es gramsciana en el sentido más estricto de la palabra y que representa una feroz crítica del neorrealismo y, a la vez, una superación del mismo. En ella, se notan las influencias más dispares: Zavattini y “Cinema nuovo”, la Magnani y Hollywood, la Cinecittà de Blasetti y la del bromista Chiari. En cualquier caso, “Bellissima” es una obra fundamental del cine italiano en la cual es posible entrever algunas tenues señales que anuncian el cambio antropológico que se manifestará plenamente durante los años del boom y que Pasolini narrará con dolor.
En uno de sus mejores momentos, Visconti rueda “Senso” (1954), una relectura del Risorgimento exenta de hipocresías y un homenaje insuperable al mundo verdiano. “Senso” es una obra maestra indiscutible en la cual la perfección de la puesta en escena (piénsese a la secuencia inicial en el teatro o al veloz y febril desenlace final) se combina con una dirección ejemplar de los actores.
El periodo más fértil de la creatividad de Visconti se cierra con “Rocco y sus hermanos (Rocco e i suoi fratelli)” (1960), suma y compendio de su arte, expresado en las formas de un melodrama de notables efectos en el cual se narra la desintegración de una familia campesina al llegar a la ciudad. Influido por Mann y Dostoevskij, el director milanés coloca sus trágicos personajes fuera del tiempo y del espacio, entre el mito y la historia, y nos regala imágenes inolvidables entre las cuales destaca la escena del asesinato de Nadia, nueva Carmen, en el Puerto de Hidroaviones.
A partir de entonces, el indiscutible talento de Visconti estará al servicio de películas más o menos académicas, sin ninguna originalidad. Sin embargo, no faltarán obras espléndidas, como “El Gatopardo (Il Gattopardo)” (1963), donde la nostalgia por el pasado y la consciencia ideológica se entrelazan en una narración impecable bajo el aspecto figurativo. Ni faltaran, tampoco, obras de inusual inspiración, como “Ludwig” (1973), una película nocturna y espectral, tenebrosa y turbadora, con lúgubres presagios mortuorios. En cualquier caso, el lado estético y burgués – con el cual se ganará el mordaz apodo de “duque decorador” – terminará prevaleciendo.
Lejos de las polémicas políticas, dejará de ser autor para volver a ser director: ilustrador de gran categoría para un público culto y exigente, lamentablemente se irá alejando cada vez más del flujo de la historia.

El Neorrealismo

El movimiento conocido como neorrealismo aparece en Italia en torno a la segunda guerra mundial. Su principal característica es que representa la vida de cada día, a mitad de camino entre relato y documental, muchas veces con personajes de la calle en vez de actores profesionales. La escasez de medios y la falta de platós disponibles después de 1944 obliga a rodar en las calles, a ambientar los largometrajes en escenarios auténticos. Esto se convierte en una suerte de sello del neorrealismo, que de tales aparentes limitaciones extrae una inusitada carga testimonial.
Otro rasgo sobresaliente es que el acento se desplaza del individuo a la colectividad, con visible predilección por una narración de tipo coral. Por último, aunque no menos importante, destaca el lúcido análisis de los hechos, con una crítica abierta a la crueldad o a la indiferencia de la autoridad constituida.
La acepción de “nuevo” realismo surge de la necesidad de subrayar el carácter en verdad inédito de la corriente. Porque algunas connotaciones realistas aparecían ya en películas italianas de la época muda, como “Perdidos en la oscuridad (Sperduti nel buio)” (1914) de Nino Martoglio o “Assunta Spina” (1915) de Gustavo Serena, y ciertas obras de Blasetti (sobre todo “Tierra madre (Terra madre)” y “1860”, respectivamente de 1931 y 1934) ambicionaban dar una idea del país menos ideal y adornada que la que pretendía el régimen.
Aunque la discusión teórica del movimiento fue inesperadamente acogida por las revistas “Cinema” (nacida en el 36 y desde el 38 dirigida por Vittorio Mussolini) y “Bianco e nero” (aparecida en 1937 y llevada durante casi quince años por Luigi Chiarini), las señales de un cambio inminente no se concretan hasta la aparición de algunas obras como “Cuatro pasos por las nubes (Quattro passi fra le nuvole)” (1942) de Alessandro Blasetti y “Los niños nos miran (I bambini ci guardano)” (1943) de Vittorio De Sica. Con una madre soltera, una esposa adúltera y un marido suicida como protagonistas, disuelven la forzosa y forzada capa de decoro y pundonor que caracterizaba a la cinematografía del Ventennio.
De quebrar definitivamente aquellos esquemas se ocupa Luchino Visconti con “Obsesión (Ossessione)” (1943), tórrida versión junto al río Po de “El cartero siempre llama dos veces” de James M. Cain. Irrumpe aquí en las pantallas, por fin, una Italia verdadera, habitada por la miseria y la desocupación, vejada por una policía fisgona y persecutoria. Pasión, traición y muerte son los hilos de una historia contada sin fingimientos ni temores. La censura se alza una vez  más y la película sufre -sobre todo en el norte de Italia- problemas de distribución. Pero la senda hacia un cambio de época ya ha sido abierta.

“Tierra Tiembla” será visionada el jueves 26 de abril a las 19:00 hrs. en la Sala de Audiovisuales de la Universidad de La Frontera.

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El Chacal de Nahueltoro

Posted in Uncategorized on abril 14, 2007 by cinedelguiye

Este video corresponde a una entrevista realizada a Hector Ríos, director de fotografía del Chacal de Nahueltoro para los premios Pedro Sienna 2007. Fue realizado por Carmen Luz Parot.

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El Ciclo Cine Delguiye continuará con la pelicula “El Chacal de Nahueltoro” del director chileno Miguel Littin. La cita es para el próximo jueves 19 de abril a las 19:00 hrs. en la Sala de Audiovisuales de la Universidad de La Frontera. 

Chile, 1969
Dirección y guión: Miguel Littin
Dirección de fotografía: Héctor Ríos

Montaje: Pedro Chaskel
Música: Sergio Ortega
Elenco: Nelson Villagra, Shenda Román, Héctor Noguera, Marcelo Romo, Luis Alarcón

 

El punto de partida es un suceso de la crónica roja que estremeció la opinión pública a comienzos de los 60. En Nahueltoro, cerca de Chillán, José del Carmen Valenzuela Torres, afuerino (campesino que va de un lugar a otro buscando trabajo temporero) analfabeto y alcoholizado, durante una borrachera asesinó con un cuchillo a su ocasional conviviente y las cinco hijas de ésta, incluyendo una criatura de pocos meses. El grupo pernoctaba a campo traviesa luego del desalojo de la mujer viuda y su prole, del rancho que habitaban.

 

Al Chacal de Nahueltoro se lo debe entender como parte de la eclosión del Nuevo Cine Latinoamericano y Chileno, movimiento que surgió del Primer Festival de Cine y Encuentro de Cineastas Latinoamericanos, efectuado en Viña del Mar en 1967. Allí un grupo de realizadores del continente manifestó la urgencia de hacer un cine distinto, con sus raíces puestas en la realidad del subdesarrollo, y comprometido con el cambio político y social.

Exponente fiel de la convicción de que el cine podía ser un importante instrumento para la toma de conciencia revolucionaria en una época de grandes convulsiones, el debut en el largometraje de Miguel Littin – tal como Valparaíso, mi amor (Aldo Francia, 1969) – es una suerte de ‘documental re-creado’ cuya realización se apegó a los métodos usados por el neorrealismo italiano.

El punto de partida es un suceso de la crónica roja que estremeció la opinión pública a comienzos de los 60. En Nahueltoro, cerca de Chillán, José del Carmen Valenzuela Torres, afuerino (campesino que va de un lugar a otro buscando trabajo temporero) analfabeto y alcoholizado, durante una borrachera asesinó con un cuchillo a su ocasional conviviente y las cinco hijas de ésta, incluyendo una criatura de pocos meses. El grupo pernoctaba a campo traviesa luego del desalojo de la mujer viuda y su prole, del rancho que habitaban.

Tras una acuciosa investigación en terreno, Littin escribió el guión que fue sufriendo modificaciones en el curso de la filmación. El rodaje utilizó las locaciones reales en las que ocurrieron los hechos (el lugar del crimen, la celda, etc.), y todos los textos que se escuchan son oficiales: entre ellos, el expediente de la causa judicial y entrevistas de prensa al asesino múltiple.

El relato se inicia con la detención del Chacal. Su interrogatorio por el juez instructor de la causa, sirve para enlazar sucesivos raccontos que reconstruyen la infancia de José, su vagar por el campo como adulto marginado socialmente, cómo conoce y se une a Rosa Rivas, y el brutal crimen. Este último, mostrado en toda su ferocidad, es sin duda el momento más impresionante y logrado del filme. Más adelante, en la cárcel, el reo es acogido por los otros presos, y mientras se prolonga el juicio, José aprende a leer y escribir, domina un oficio (hace guitarras), se vuelve católico y va a misa.

En el tramo final, el asesino es condenado a muerte, recibe asistencia espiritual del capellán de la cárcel, es entrevistado por un periodista, que también entrevista al juez. Espera hasta último momento un indulto presidencial, pero es fusilado. La película describe minuciosamente el procedimiento de la ejecución. Esa secuencia es la más débil de la cinta, ya que en ella Littin, perdiendo la mirada ‘objetiva’, busca subrayar su tesis acerca de la hipocresía de un sistema judicial que castiga con la muerte a un asesino arrepentido que ha llegado a ser otro hombre. En suma, la hipocresía de una sociedad sin interés en eliminar la marginalidad y miseria que originan un crimen como éste. En esta sección aparecen giros propios del melodrama, y el mismo lenguaje cinematográfico – que hasta ahora utilizó la cámara en mano y largos planos-secuencia – pierde su fuerte sentido indagatorio.

Claramente el filme no es sólo un logro personal de Littin, sino obra de un equipo, en el que destacan la dirección de fotografía, el montaje (a cargo de Pedro Chaskel) y el elenco. En ese sentido, sobresaliente es la interpretación protagónica de Nelson Villagra, cuyo desempeño borra la distancia entre actor y personaje; identificado totalmente con Valenzuela Torres, su actuación se convierte en el eje de interés del relato.

 

Pedro Labra http://www.mabuse.cl

“Santa Sangre” de Alejandro Jodorowsky

Posted in Uncategorized on abril 10, 2007 by cinedelguiye

Amig@s, por fin vamos a dar inicio al Ciclo del Cine Delguiye. La Sala de Audiovisuales ya fue remodelada, por lo que contamos con un nuevo proyector para visionar y al parecer más comodidad.

Para iniciar este año quisimos partir con Alejandro Jodorowsky, simplemente porque en la actualidad cultural chilena, su presencia ha alcanzado un reconocimiento que va más allá del propio cine, y su figura a sido reconocida desde diferentes ámbitos de la sociedad.

“Santa Sangre” su quinta pelicula, después de “Tusk” y “La Montaña Sagrada”, es para muchos la obra maestra del director chileno y esperamos que este jueves 12 de abril a las 18:00 hrs. en le Sala de Audiovisuales puedan disfrutarla.

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La obra maestra de Alejandro Jodorowsky según la crítica. Una extraordinaria experiencia visual. Bailes, frutas y drogas conforman un universo enfermizamente pavoroso.

Dirección:
Alejandro Jodorowsky
Guión:

Claudio Argento y Alejandro Jodorowsky
Producida por:
Claudia Argento, Anuar Badin, René Cardona Jr. y Angelo Jacono
Ayudante de dirección:
Jesús Martín Bello y René Villarreal
Música:
Simon Boswell
Fotografía:
Daniele Nannuzzi
Edición:
Mauro Bonanni
Diseño de producción:
Alejandro Luna y Fernando Ramírez Romero
Vestuario:
Tolita Figueroa
Efectos especiales:
Víctor Castro Cano, Rubén Pacheco García, Alfonso Pacheco y Marcelino Pacheco
Decoración:
Enrique Estévez

Ficha artística:
Fenix: Axel Jodorowsky
Concha: Blanca Guerra
Orgo: Guy Stockwell
Mujer tatuada: Thelma Tixou
Alma: Sabrina Dennison
Fenix joven: Adan Jodorowsky
Pimp: Teo Jodorowsky

Como Hacer Cine

Por Alejandro Jodorowsky

PRIMERA LECCIÓN
Sentarse desde que amanece hasta que anochece frente a un árbol sintiendo la luz. Volver siete días seguidos y hacer lo mismo.

SEGUNDA LECCIÓN
Volver en la noche con una linterna e iluminar el árbol desde infinitos puntos.

TERCERA LECCIÓN
Colocarse a un kilómetro del árbol. Mirarlo fijamente y avanzar centímetro por centímetro hacia él hasta que después de algunas horas se tope la corteza con la nariz.

(Las dos primeras lecciones sirven para desarrollar el sentido de la luz. La tercera para desarrollar el sentido de la distancia.)

CUARTA LECCIÓN
Colocarse en un interior o paisaje y moverse pensando que el propio pecho fotografía, luego que la cara fotografía, luego el sexo, luego las manos.

QUINTA LECCIÓN
Ponte en un lugar y siente que eres el centro de él. Luego siente que estás siempre en la superficie alrededor del lugar. Al final rompe la idea de centro y superficie. Estás ahí, todo está en ti y fuera de ti al mismo tiempo. Eres aparte del lugar. Existe el lugar. ¡Tú has desaparecido!

SEXTA LECCIÓN
Busca el color en lo que no tiene color. Toma una página blanca y ve sus colores. Toma una página negra y ve sus colores. Ve los colores de un vidrio transparente. Descubre el arco iris en un pedazo de tierra, en un escupo, en una hoja seca. Expresa el color con materiales sin color. En verdad te pregunto, ¿sabes cuántos colores tiene la piel de tu cara?

SÉPTIMA LECCIÓN
Siente las yemas de tus dedos como si fueran la punta de tu lengua. Apoya las yemas en los objetos del mundo pensando que son frágiles, que la menor presión los puede quebrar. Pídeles permiso antes de tocarlos. Antes de apoyar los dedos en su superficie, siente cómo penetras en su atmósfera. Aprende a sentir y a acariciar con respeto. Cualquier acción que hagas en el mundo con tus manos o tu cuerpo puede ser una caricia.

OCTAVA LECCIÓN

Piensa que los actores viven dentro de un cuerpo como centro de una caverna. Pídeles que no griten con su boca, sino dentro de su boca. Que no expresen con la cara, sino que sientan debajo de la cara. cuando me desespero, desde adentro, doy puñetazos dentro de mi pecho que está inmóvil frente a la cámara. No me expreso con movimientos, sino con vibraciones. Vivo debajo de la superficie. La superficie del río no se mueve, pero tú sabes que lleva corrientes profundas.

NOVENA LECCIÓN
No importan los movimientos de la cámara. Ella debe moverse sólo cuando no se puede quedar quieta. Tú llevas el alimento en la mano. La cámara es un perro. Hazla que con hambre siga al alimento. El hambre hace que el animal se borre. No hay perro, hay hambre, no hay cámara. Hay acontecimientos. Nunca te puedes comer la manzana entera en el mismo instante. Tienes que dar mordiscos. Mientras comes tienes una parte. Debes saber que el trozo que mascas no es la manzana entera. Nunca puedes tener la manzana entera en la boca porque por muy grande que sea tu boca, no puede caber en ella el fruto que es parte del árbol ni el árbol que es parte de la tierra. La pantalla es tu boca. Allí entran pedazos. Partes del accidente. No intentes trabajar con tomas absolutas. No creas que existe la toma mejor. A la manzana la puedes morder en cualquier sitio. Si la manzana es dulce, no importa por dónde empieces a comerla. Preocúpate de la manzana, no de tu boca. ¡Cineasta! Antología de fragmentos, tú también un fragmento; tu película inconclusa, eres parte, eres continuación. No hay cierres. Mata la palabra fin. Empezarás una película el día en que te des cuenta que simplemente continúas. No busques el prestigio. Desdeña los efectos. No adornes. No pienses lo que la imagen va a producir. No la busques. Recibe las imágenes. La caza está prohibida. La pesca permitida.

DÉCIMA LECCIÓN
Nunca trabajes en el papel tus movimientos de cámara. Llega a los sitios pensando que no vas a mover la cámara, que no vas a iluminar, que no vas a inventar. Llega vacío, sin la menor intención. Echa a andar el motor de la cámara y vive. No crees escenas, crea accidentes. Esos accidentes no los crees en dirección a la cámara. Tú no estás haciendo una película, estás metido en un accidente. Parte del accidente son tus movimientos de la cámara.

DÉCIMO PRIMERA LECCIÓN
Y de pronto el gran placer. Una toma pensada con la cámara opinando con luz artificial, con “Actuaciones” (¡un verdadero postre!).

En verdad te digo, por este camino puedes llegar a hacer películas de Hollywood de los años 40. si quieres ser un gran cineasta de vanguardia, vuelve a filmar “Lo que el viento se llevó”, exactamente igual, con actores de cuerpos gemelos a los de Clarck Gable y Vivien Leigh. Si logras que tu películas no pueda distinguirse de la original, has pasado a la historia