Ácratas de Virginia Martínez

Publicado en Uncategorized el Noviembre 20, 2007 por cinedelguiye

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Natalio Botana, legendario propietario de Crítica, solía acordarse de un mayordomo que abandonó su servicio informando que se iba a España a matar al rey. Tiempo después, el periodista recibía un telegrama que decía: “Fracasé Alfonso XIII, intentaré Pío XII”. Que la anécdota no se incluya en Acratas es anecdótico, ya que la odisea de los anarquistas en estas latitudes es de una riqueza y extensión que resulta imposible comprimir en 80 minutos. Y por otro lado, el documental es tan minucioso que cuenta lo que quiere sin que nada se extrañe.

Esta es una historia en dos ciudades, Montevideo y Buenos Aires, con hombres de acción de ambas orillas, además de españoles, rusos, alemanes y otros, embarcados en violentos operativos mayormente en las décadas del ‘20 y el ‘30. Cuando precisamente Crítica elevaba su tirada con los golpes de mano de estos pistoleros románticos, quienes no cometían sus crímenes por beneficio personal sino en aras de una causa como ellos la entendían. Lo que a su vez dividía las aguas propias, ya que los otros anarquistas y la mayoría de sus colegas en la militancia, los del discurso y las marchas pacíficas, no aprobaban sus métodos.

Aunque las imágenes y el relato se detienen en Buenaventura Durruti (conductor de la columna de ejército que llevó su nombre en la Guerra Civil española), Severino Di Giovanni (fusilado en Bs. As.) o el precursor Simón Radowitzky, la estrella del grupo es otra.

Miguel Arcángel Roscigna o Roscigno (las fuentes difieren), fue considerado el más inteligente y reflexivo de los anarquistas expropiadores, un ser que preludiaba la acción directa con un planeamiento detallado. Por su intervención directa o no, la película lo muestra en sucesos famosos como el asalto al cambio Messina en Montevideo o la fuga del penal de Punta Carretas en 1931. Que hoy día —signo de los tiempos— es un shopping y de donde, 40 años después, se produjo el escape masivo de Tupamaros.

Acratas, que probablemente será un descubrimiento para los más jóvenes, ofrece los valiosos testimonios de Osvaldo Bayer y Luce Fabbri, familiares y demás. Y una notable variedad de documentos, fotografías y fílmicos y un ritmo que sostiene la atención y refuerza el impacto de un filme insoslayable.

Anibal M. Vinelli (Clarín)

Jueves 22 de noviembre a las 19:00 hrs. Sala de Audiovisuales UFRO

Entre Copas (Sideways) de Alexander Payne

Publicado en Uncategorized el Noviembre 7, 2007 por cinedelguiye

sideways.jpgMiles (Paul Giamatti), un divorciado traumati-zado con su experiencia sentimental, al que le gustaría ser novelista y que presenta una fija-ción por el vino, decide agasajar a Jack (Tho-mas Haden Church), su viejo colega de la uni-versidad y actor fracasado, con un viaje festivo a los viñedos del va-lle de Santa Ynez la semana antes de que Jack contraiga matrimo-nio. Los dos no podrían formar una pareja más extraña.

Jack es un seductor demasiado sexual; Miles es un desgraciado aprensivo. Jack está buscando degustar su “último bocado de libertad”; Miles sólo pretende paladear la perfección en una botella. Jack se confor-ma con un Merlot barato; Miles se muere por el elusivo y perfecto Pinot. De hecho, la única cosa que parecen tener en común es la misma excitante mezcla de ambiciones fallidas y juventud marchi-ta. En cualquier caso, cuando emprenden ruta subiendo por la cos-ta, Miles y Jack pronto se van a ver ahogados en el vino y en las mujeres.

Jack se enamora como un chiquillo de una experta viníco-la local (Sandra Oh) y amenaza con cancelar su boda. Miles tiene su propio encuentro romántico con una camarera que es toda una experta en caldos (Virginia Madsen). Ambos se tambalean de for-ma peligrosa y cómica hacia la crisis de la mediana edad. Ahora, la boda se aproxima, y con ella la certeza de que Jack y Miles no van a volver a Los Angeles sanos y salvos y sin haber sufrido cam-bios… si es que al final terminan por regresar.

Sala de Audiovisuales UFRO
Jueves 8 noviembre ´07
19:00 hrs.

3 Cortometrajes Experimentales

Publicado en Uncategorized el Octubre 25, 2007 por cinedelguiye



MIMBRE. 1957, 10min. Sergio Bravo Ramos (Música Violeta Parra)

El artesano tomó como esencia de su labor la materia prima llamada
mimbre y como única herramienta sus manos. Con el paso fluido del
tiempo, las figuras y diseños de obras lúdicas se sonríen en el patio,
donde su esposa sentada lo contempla mientras él, concentrado, ya está
pensando en otra figura de mimbre. Sergio Bravo Ramos realizó este
documental en 1957, en él rescata al artesano del mimbre escondido en
alguna calle de la vieja Quinta Normal.

WINDOW WATER BABY MOVING. 1967, 13 min. Stan Brakage

Silencio. Una ventana abierta que deja entrar rebosante luz. Un cuerpo
desnudo, grávido, epicúreo. Recipiente con agua, aparición paulatina,
arribo al mundo de una nueva criatura. Brakhage emprende, prepara,
lanza, el nacimiento de su hijo, nada menos. Es una puesta en escena
envolvente, uterina, con encuadres oblicuos y frontales de
protuberancias y cavidades, colores vivos y ausencia de sonidos que
amplifica la propia representación de éstos, haciendo que oigamos,
percibamos mejor las pujas de la parturienta, los gritos del neonato y
el gorgoteo del líquido elemento, entre las entrañas compartidas y la
separación umbilical. Un tour de force de una cámara nunca tan íntima
y cómplice, que actúa en el espacio de un departamento, con un aliento
celebratorio que vuelve tras algunos pasos en el montaje. Es una
mirada exultante de la vida, un milagro de la naturaleza, plasmado en
breves minutos que se pasan volando mientras un varón se encuentra con
el universo.

LOS ESCOLARES SE SIGUEN AMANDO

Autor: Paco Toledo
Productor: Paco Toledo
Duración: 20′
País: Chile
Idioma: Castellano

Septiembre de 1999. El país se reencuentra con su historia, ritos,
homenajes y pasado. La gente se vuelca a las calles, las pasiones
afloran, los parques se llenan de vida, la ciudad se detiene. Cada
chileno cumpliendo su propio rito, viajando al pasado y renovando el
presente, visitando a los caídos, acompañando los sones marciales,
colgándose de los vientos de septiembre o simplemente jugando con la
sangre. La cosmogonía se encarna en septiembre, un país que vuelve a
nacer.

Sala de Audiovisuales Universidad de La Frontera
19:00 hrs.
Jueves 25 octubre ´07

“Dialogos de Exiliados” de Raúl Ruiz

Publicado en Uncategorized el Septiembre 6, 2007 por cinedelguiye

Tras partir al exilio a Europa el 11 de octubre de 1973, justo un mes después de la caída de Allende, Raúl Ruiz no demoró demasiado tiempo en retomar su carrera. El alemán Peter Lilienthal (El ciclista del San Cristóbal) lo invitó a realizar unos trabajos para la televisión alemana, y luego de eso, ya en marzo de 1974 Ruiz estaba filmando su primera película fuera de Chile. Fue una película por encargo comisionada por una organización de refugiados políticos ubicada en Ginebra y dependiente de las Naciones Unidas. El resultado de ese trabajo recién hoy -33 años después- tiene estreno comercial en una sala chilena.

Diálogo de exiliados provocó cierto escándalo entre los exiliados chilenos. “La gente decía que era muy liviana, y en verdad lo era. Pero no me parece que eso sea algo malo”, recuerda el director chileno en el documental Raoul Ruiz, du Chili à Klossowski del francés Jérôme Prieur. Hoy esa “liviandad” tiene un tono sarcástico y algo profético, como pasa a menudo con las películas de Ruiz. El argumento es simple: un grupo de exiliados chilenos intenta insertarse en París, y en esa búsqueda rebrotan sus vicios más pesados: la incapacidad de organizarse, el asambleísmo inoperante que los obliga a votar hasta para tomar hasta las decisiones más nimias, las diferencias de clase entre los exiliados burgueses y los exiliados obreros, y en particular, la vacía retórica de un discurso político más preocupado de conseguir aplausos (y fondos de ayuda internacional) que de resolver algo.

Ruiz en el rodaje de Diálogos de exiliados (Foto: Memoriachilena.cl)

Por supuesto, este lenguaje, esta manera de enfrentar el mundo a partir de un discurso enrevesado es una de las constantes fílmicas de Ruiz. De qué hablamos cuando no hablamos de nada, o en este caso, cómo pueden dialogar personas que precisamente están exiliadas por su incapacidad para hacerlo. Ruiz va más allá de la ironía. Cuando hace aparecer el personaje de Fabio Luna (Sergio Hernández), un cantante de segunda que llega a quedarse con los exiliados y que es de los chilenos que apoya el régimen de Pinochet, no es tanto una necesidad del plot como una manera de hacer enfrentar dos discursos delirantes. Los exiliados, antes que “sacarle la cresta”, deciden hacerle un “secuestro a la chilena”, es decir, invitarlo a comer, a tomar y que no llegue a cantar al Olimpia de París. Luna disfruta tanto el secuestro que ni se da cuenta hasta que ya es demasiado tarde.

Estos discursos enfrentados están en todas las escenas de la película: desde la primera, cuando un francés intenta adivinar la nacionalidad del chileno, y el chileno prefiere ser confundido por un extranjero antes que confesar su origen; luego, los chilenos que hablan en francés entre ellos para practicar el idioma, y que luego critican cuando otro chileno anda más preocupado de la realidad francesa que de la chilena; en la tercera escena, un francés de alguna institución de ayuda internacional se entrevista con un chileno, pero no lo deja hablar, y se ufana de conocer mejor a Allende y la situación chilena que el propio chileno.

Más tarde, esos discursos enfrentados reflejan la distancia entre el exiliado obrero que intenta hacer una huelga de hambre y el exiliado intelectual que le pide que desista; el exiliado de clase alta que intenta explicarle a un periodista brasileño cuán importante es su familia en la historia de Chile, o cuando el exiliado argentino (el cineasta Edgardo Cozarinsky) establece las reglas del buen expatriado. A veces los diálogos de exiliados son simplemente una constatación sobre cómo se entienden la realidad francesa (en directo) y la realidad chilena (a la distancia). “Leer Le Monde es una actividad propia de chilenos” o “está media hedionda esta carne” son esa clase de constataciones.

Diálogo de exiliados bien podría ser la última película de la época de la UP que realizó Ruiz, la tercera de una suerte de trilogía política conformada por El realismo socialista y La expropiación. Pero también podría ser el engranaje faltante para terminar de entender el modo de hablar de los personajes ruizianos: el cantante de Diálogos de exiliados vive su propio soliloquio tal como lo vivía el profesor de Palomita blanca y un sureño Luis Alarcón en Tres tristes tigres. Vivir el soliloquio es también lo que define a los narradores de las películas siguientes de Ruiz como Coloquio de perros, Hipótesis de un cuadro robado o Las tres coronas del marinero.

Acaso la experiencia fílmica no sea más que una experiencia retórica. Acaso las palabras, cuando significan más de los que significan, sean como los espejos: reflejan en un discurso a otros cientos de discursos implícitos, como cuadros dentro de un cuadro, como infinitos links que multiplican la experiencia del espectador en cada revisión de la película, y que mantienen vigente y fresca y vigorosa y divertida a este Diálogo de exiliados, incluso hoy, tres décadas después de terminada.

Diálogo de exiliados
Francia/Suiza, 1974
Dirección y guión: Raúl Ruiz
Producción ejecutiva: Raúl Ruiz y Percy Matas
Producción y montaje: Valeria Sarmiento
Dirección de fotografía: Gilberto Azevedo
Sonido: Alix Comte
Elenco: Daniel Gélin, Francoise Arnoul, Huguette Faget, Sergio Hernández, Carla Cristi, Luis Poirot, Edgardo Cozarinski y Percy Matas
115 minutos

 

Jueves 6 de septiembre a las 18:00 hrs. en la Sala de Audiovisuales de la Universidad de La Frontera.

“Derzu Uzala” de Akira Kurosawa

Publicado en Uncategorized el Septiembre 5, 2007 por cinedelguiye

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Título de un libro escrito por Vladimir Arseniev en el que narra su encuentro con Dersu Uzala, un anciano cazador de la tribu china Hezhen, su relación de amistad y su profundo respeto por la humanidad de Dersu aunque fuera de una cultura totalmente distinta a la suya. Dersu era nómada y animista, entablaba una relación con la Naturaleza de igual a igual sin intentar imponerse como hacía la Civilización Occidental. Este libro está considerado en Rusia como un clásico.

Dersu Uzala (Дерсу Узала) es, también, el título de una película de gran belleza basada en el libro de Arseniev. De producción soviética y dirigida por el japonés Akira Kurosawa. Fue rodada durante 1974 en los escenarios naturales que recorrieron Dersu y Arseniev, bajo condiciones meteorológicas adversas para la grabación de una película. Ganó un Oscar en 1975 como «Mejor película de habla no inglesa». Ayudó a la difusión en Occidente del libro homónimo. Fue interpretado por Maxim Munzuk.

“Broken Flowers” de Jim Jarmusch

Publicado en Uncategorized el Agosto 23, 2007 por cinedelguiye

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En la nueva película del aclamado director y guionista Jim Jarmusch, y ganadora del Grand Prix en el Festival Internacional de Cine de Cannes de 2005, Bill Murray es el protagonista como Don Johnston.

El soltero empedernido Don Johnston ha sido abandonado por su última amante, Sherry (Julie Delpy). Don se resigna a seguir con su vida pero todo cambia cuando recibe una misteriosa carta de color rosa. La carta es de una antigua novia que le informa de tiene un hijo de 19 años que podría estar buscándole.

Don se ve obligado a investigar este misterio junto a su mejor amigo y vecino, Winston (Jeffrey Wright), detective aficionado y hombre de familia. Aunque es poco amigo de los viajes, Don se embarca en uno que le llevará a recorrer el país en busca de pistas sobre 4 antiguos amores (Frances Conroy, Jessica Lange, Sharon Stone y Tilda Swinton). Sus inesperadas visitas a estas mujeres encierran sorpresas para Don mientras se enfrenta a su pasado y en consecuencia a su presente.

Jueves 23 de agosto a las 18:00 hrs. en la Sala Audiovisuales de la UFRO. Entrada Liberada.

“Dr. Strangelove” de Stanley Kubrick

Publicado en Uncategorized el Agosto 23, 2007 por cinedelguiye

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 Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (traducida en España como ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú y en Latinoamerica como Dr. Insólito) es una película satírica producida en 1964 por el director estadounidense Stanley Kubrick. Basada en la novela Red Alert de Peter George y con un guión escrito por el siempre sardónico Terry Southern y el mismo Kubrick, la película relata la historia del intento de un general demente por iniciar una guerra atómica y el intento de otros por evitarla. La cinta es una acertada burla de los líos bélicos, sobre todo de la temida guerra nuclear entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en la década de 1960.

La estrella de la película es Peter Sellers, quien interpretó a tres personajes:

General de grupo Lionel Mandrake.
El presidente de los Estados Unidos, Merkin Muffley.
Dr. Strangelove, asesor nazi del presidente ( de la Operación Paperclip )
Sellers sería también quien protagonizaría al piloto del bombardero, el Mayor T. J. Kong, pero a causa de un accidente durante la filmación debió abandonar el papel. El Mayor Kong fue protagonizado por el actor Slim Pickens.

Otras actuaciones importantes fueron la de George C. Scott como el General Buck Turgidson y James Earl Jones debutando en cine como el Teniente Lothar Zogg.

Jueves 16 de agosto Sala de Audiovisuales.

“Del olvido al no me acuerdo” de Juan Carlos Rulfo

Publicado en Uncategorized el Junio 26, 2007 por cinedelguiye

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Del olvido al no me acuerdo se rodó en Llano Grande, Jalisco, de donde es originaria la familia Rulfo, con el apoyo distintos fondos culturales de México y los Estados Unidos. Su título original era “Los desmemoriados”, en alusión a la fragilidad de los recuerdos. Sin embargo, Del olvido al no me acuerdo resultó, en palabras de su director, un título más apropiado porque reproduce el sentimiento de los entrevistados.

El personaje que todos nombran “Juan” no es otro que el escritor Juan Rulfo, autor de “El llano en llamas” y “Pedro Páramo”, dos de las obras más importantes de la literatura mexicana. La cinta es, en cierto modo, según su director, parecida a la novela de su padre, en la que también un hijo busca a su progenitor. Del olvido al no me acuerdo es mitad documental y mitad testimonio sobre la vida del gran escritor jalisciense.

La cinta es un homenaje a la memoria colectiva del México de finales del siglo veinte, a Juan Rulfo y a todos aquellos que lo conocieron… aunque no se acuerden de él.

Sinopsis:
La memoria y los recuerdos de un grupo de ancianos y adultos del estado mexicano de Jalisco. El pretexto es la búsqueda de Juan, del que nadie recuerda nada. El afán por armar el rompecabezas en el que Juan se ha convertido, como si fuese un mito, nos lleva a descubrir a personajes entrañables.

Juevs 28 de Junio a las 18:00 hrs. en la Sala de Audovisuales de la Universidad de La Frontera. Entrada Liberada.

“Sin Aliento” de Jean Luc Godard

Publicado en Uncategorized el Junio 20, 2007 por cinedelguiye

Jean Luc Godard: Reinventando el cine contra el discurso hegemónico

por Gustavo Suarez

Radicalidad estética, compromiso político, un sinfín de citas culturales en cada plano y un constante diálogo. Entre los distintos lenguajes del mundo audiovisual es la constante en la filmografía del suizo que allá por fines de los ’50 revolucionó junto a sus camaradas de la nouvelle vague una cierta forma de ver y hacer cine.

Samuel Fuller, Marilyn Monroe, el cine italiano, Virginia Woolf, todos y cada uno de ellos forman parte de un imaginario que por sobre toda las cosas pensó el arte como una forma de resistencia frente al orden, la moral y las buenas costumbres.

Su primer filme, “sin aliento”, es, sin lugar a dudas, una ópera prima contundente, plagada de homenajes al policial negro y a un determinado cine americano. París nunca había sido fotografiada de manera tan magistral como por Raúl Coutard. Es la historia de un amor fou entre un evadido de la justicia y una americana inolvidable en el rostro de Jean Seberg, y es también la historia de una traición.

Luego de este filme, Jean Paul Belmondo iría en camino de convertirse en icono de su cine. Es por esos años que Godard se encuentra con Anna Karina, con quien vivirá un apasionado romance. Filmes como Alphaville, Pierrot le fau, Una mujer es una mujer, y sobre todo ese homenaje a la prostituta que vende su cuerpo pero no su alma, Vivir su vida, es la constatación que Godard no filmaba a Anna Karina sino que la acariciaba con la cámara.

Para hablar de la obra godardiana podemos citar tres momentos definidos: el primero corresponde a una manera más clásica de filmar, con influencias de Ford, Fuller, y la novela policial americana. Un segundo vinculado a su etapa política militante con el grupo Dziga vertov, junto a Jean Pierre Gorin y Juliet Bertó. Y el tercero en que comienza a reflexionar sobre las posibilidades del lenguaje digital y televisivo, así como una exacerbación del montaje anárquico y el choque entre sonido e imágenes.

La mítica revista Cahiers du cinema es parte fundamental de esta historia ya que desde sus páginas nació la escuela cinematográfica más importante del cine contemporáneo y es allí donde Godard, Rivette, Truffaut, Rohmer y Chabrol bajo el ala de Andre Bazin le mostraron a las jóvenes generaciones de cineastas el camino para su emancipación de la industria cultural.

Cuenta una anécdota que un día el gran Luis Buñel, muy poco propenso a la crítica cinematográfica le agradeció a Bazin el hecho de haberlo ayudado a encontrar en uno de sus filmes un sinfín de significados que él ignoraba. Y es que los Cahiers conjugaban un profundo conocimiento del cine, la semiología, la filosofía y la situación política.

Eran los años del mayo francés y una situación radical por doquier; el free cinema británico, el cinema nuovo brasileño y la generación del ’60 en Argentina no hubieran sido posibles sin el espejo que significaba lo que estaba pasando con el cine en pleno corazón de Europa.

Nada quedó en pie después de los nouvelle, ni el cine de qualite, ni la estética tradicional ni el mismísimo festival de Cannes al que interrumpieron intempestivamente.

Es por esos años que Godard influenciado por la situación política decide que su cámara se convierta en un fusil y crea el Dziga-vertov, grupo cinematográfico de choque, heredero del cine soviético de propaganda.

Ya desde el nombre las cosas quedan en claro, Dziga-vertov y no Einseinstein al que consideraban un cineasta burgués. Títulos como Pravda, Lutta de clases y tantos ortos forman parte del legado de este colectivo, militantes en su gran mayoría maoístas que utilizan al cine como pizarrón para educar a las masas. El mismo Godard que filmó en Viet Nam, Palestina, y que de alguna manera había preanunciado las jornadas del ’68 con La Chinoise pasó a un ataque furibundo contra la revista que lo vio nacer. Para él no había camino de retorno.

Ya entrado los ’80, Save qui pet la vie toma como referencia a Caín y Abel para hacer la contraposición entre cine y video, tema de gran parte de su cine en esta época con obras complejas, herméticas, deformes en un sentido, como son Nouvelle vague, con Alain Delon, Prenom Carmen, con Tom Waits desde la banda de sonido y poco y nada de Bizet y la que sería su obra más polémica, Yo te saludo María, censurada, atacada, con la aparición de los personajes nefastos de siempre intentando controlar nuestras mentes.

En los noventa cuando comienza a planificar la que sería hoy su obra más emblemática: las Historie(s) du cinema, previo paso por la Alemania post muro en Allemagne neuf zero o el compromiso de los intelectuales ante la guerra de los Balcanes en Forever Mozart, el viejo Jean Luc lo hace de nuevo, mientras gran parte del cine se dedica a servir de pantalla a la farsa actual, él sigue incomodando a los poderosos de siempre, desde el cine y desde la vida.

Su obra monumental dividida en cuatro capítulos y que en mucho podría decirse que se parece a JLG-JLG, su autorretrato, no es la historia del cine contada por Godard, son historias emotivas, de memoria, de belleza, de riesgo, contada por el artista y el cinéfilo más que por el crítico.

Aquí me gustaría hacer un paréntesis. Mucho se ha hablado del video y los nuevos lenguajes frente a la imposibilidad de filmar en el formato cine, esa postura llorosa fue mantenida durante demasiado tiempo. También el hecho de que la imaginación y la radiacalidad son cuestiones de edad. Ahora bien, mientras los noveles cineastas reproducen a pie juntillas los dictados de la estética MTV, cineastas de casi ochenta años, en su gran mayoría producen una segunda revolución en la percepción de los medios audiovisuales, Chris Marquer, Agnes Varda, Resnais, anuncian que el lenguaje audiovisual posee mil y una maneras de abordarlo si se lo utiliza como un instrumento de reflexión y no como juguete para chicos aburridos.

Las historias de Godard nos hablan de cine y su analogía con el material bélico, del cine italiano, de los productores de riesgo como Irving Thalberg, del genocidio y la complicidad de muchos intelectuales, de muerte, de vida.

Para quién esto escribe hablar de Godard es hablar de parte de su existencia, de su gusto por el séptimo arte, de horas placer pasadas frente a una pantalla. Como olvidar los ojos de Jean Seberg, el final de Pierrot, le fau, a Isabelle Hupert, tan bella y talentosa como siempre, a esa virgen María tan real y deseable, a la máquina inteligente de Alphaville, ese travelling majestuoso y cargado de significado en Toud va bien, a Brigitte Bardot en El desprecio, y así tantos y tantos planos que cambiaron mi visión sobre el mundo.

Con su obra no hay términos medios, se la desprecia o se al admira, nunca se lo ignora. La existencia del arte está para eso.

Y por sobre todas las cosas, Godard es un artista… y con mayúsculas.

“The Fountain” de Darren Aronofsky

Publicado en Uncategorized el Junio 12, 2007 por cinedelguiye

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Dirigida por el realizador neoyorkino Darren Aronofsky, y con guión de él mismo y su mejor amigo, Ari Handel, se estrenará próximamente The Fountain, traducida en España con el infame nombre de “La Fuente de la Vida”, que no da sentido al argumento ni la resume en absoluto. Tuvimos la oportunidad de verla la semana pasada en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, y la verdad, es bastante recomendable.

El hecho de que Handel, co-guionista, sea también doctor en neurocirujía, ayudó sin duda a Aronofsky, director así mismo de “Pí” y “Réquiem por un sueño”, a configurar la trama, complicado ejercicio de simultaneidad temporal. Si ya la tarea de escribir el guión fue complicada (después veréis porque), desde el principio hubo problemas más… técnicos. Darren tuvo que realizar grandes esfuerzos, y volverse literalmente loco para ver finalizada esta producción. En un inicio, la Warner Brothers puso sus ojos en el proyecto, y Brad Pitt era el destinado a dar vida a su protagonista masculino, junto a la estupenda Cate Blanchett (Galadriel en El Señor de los Anillos). Pero el guaperas Pitt vió el guión poco adecuado para su carrera y finalmente declinó su participación, dejando en la cuneta a todo el equipo técnico desplazado a Australia. Tras Brad, que terminó rodando “Troya”, se fue corriendo cual gacela Blanchett, y tras ellos dos los 100 millones de dólares de presupuesto inicial. Por supuesto, Aronofsky, que había rechazado jugosas ofertas económicas y artísticas por filmar “The Fountain”, entre ellas el último “Batman” y la esperada “Watchmen”, se volvió loco de atar: su proyecto, largamente acariciado, se esfumaba. Los estudios le retiraron los fondos y todo terminó, menos el crujir de sus uñas cada vez que las mordía. Tras tres años de esfuerzos, estábamos en el 2002 y el proyecto parecía morir.

Pero Aronofsky no se rindió. Llegó a la conclusión de que, si con 60.000 dólares de nada (según los cánones de la industria estadounidense del cine) fue capaz de rodar la exitosa e icónica “Pí”, podría hacer “The Fountain” sin tan jugoso presupuesto. Reescribió el guión para convertir su película en más barata para los estudios y llamó de nuevo a su puerta. Y quien la sigue, de vez en cuando la consigue. Con más de 30 millones de dólares, que ya está bien, y con Hugh Jackman (Lobezno en Xmen) y la guapísima Rachel Weisz, como protagonistas, y con la Warner de nuevo por medio, este magnífico cuento sobre el dolor ve la luz por fin. Aronofsky por fin respira.

No se confundan. La crítica, antes de verla sin duda, ha englobado automáticamente dentro del género de la ciencia ficción a “The Fountain”, a causa de las primeras fotos del rodaje que transcendieron. Pero nada más lejos. La última película de Aronofsky es un canto al dolor que produce de vez en cuando la vida, del esfuerzo por superar la muerte inminente de un ser querido, sobre la resignación.

Tommy Creo (Hugh Jackman), un reputado médico, lucha por descubrir una cura para el tumor que padece su mujer Isabel (Rachel Weisz). Experimenta con primates intentando descubrir la causa y la cura, mientras su esposa languidece próxima a la muerte. Ella intenta que pase con él sus últimos momentos y acepta su inminente muerte, mientras que Tommy ve en los progresos de sus experimentos la cara de la esperanza. Pasa todo el tiempo en sus laboratorios mientras ella empeora día a día. Pese a todo, Isabel comprende y anima a su marido, consciente de que, a pesar de la futilidad del intento, él necesita seguir adelante. Mientras, escribe un pequeño libro, que espera sirva a Tommy para aceptar su destino.

Un argumento inicialmente tan simple se complica y enriquece enormemente por la originalidad del planteamiento de Aronofsky. No se conforma con reflejar el dolor habitual de este tipo de situaciones, garantizado ya por la emotividad inherente a una enfermedad de este tipo, sino que va más allá. Utiliza la historia que escribe Isabel y los pensamientos de Tommy para crear dos realidades paralelas que rivalizan entre sí por alegorizar el dolor real y los sentimientos que atraviesa el protagonista. El espectador se ve atrapado inicialmente por este desdoblamiento perturbador, que resulta confuso a las primeras de cambio, pero se torna imprescindible más tarde, según evoluciona la trama. La fotografía es inmensa, preciosista, está perfectamente dibujada y planificada para ayudar a entender mejor los sentimientos de Tommy. Con el Árbol de la Vida como conductor común y aparente destino final, el personaje interpretado por Jackman evoluciona su dolor desde la rabia y la desesperación, a la impotencia y quizá la aceptación de la muerte de su esposa, pero no sin antes pasar por una serie de estados intermedios, alegorizados de forma contínua por estas dos realidades paralelas.

La metafísica, contínuamente presente en estas dos realidades, quizá pueda agotar y confundir a parte del público, pero sin duda la visión de esta película no dejará indiferente a nadie, no tanto por la crudeza de las emociones y la espectacularidad de las imágenes, sino por la curiosa mezcla de realidad y fantasía épica que consigue Aronofsky. No es una producción para todos los públicos, está claro; el director no la ha rodado para las grandes masas. Ha escrito una historia destinada a hacer pensar en lo que de verdad merece la pena, a conmover la fibra sensible y a disfrutar de las alegóricas visiones.

Hugh Jackman se destapa como un auténtico actor dramático, está de veras inmenso, lo cual resulta una sorpresa. Sus registros interpretativos, escasamente explotados en otros proyectos, se ven reflejados en el protagonista de “The Fountain” de forma magistral. Son en realidad tres papeles en uno, aunque todos ellos con el mismo nexo de unión, la espina dorsal de la película: comparten el mismo dolor, y el mismo afán de superación del mismo.

Pese a que muchos críticos desdeñan a Rachel Weisz, para mí es una buena actriz, sobre todo en papeles dramáticos, como es el caso. Pese a lo difícil de su situación enfermiza, transmite a la perfección el optimismo desesperado destinado a animar a su pareja que comparten algunos enfermos terminales. Los distintos grados de degeneración de su salud saltan a la vista al espectador, que empatiza con ella en mayor grado si cabe gracias a su buena interpretación.

Mención aparte merece la madura Ellen Burstyn, que repite con el director tras intervenir en “Réquiem por un sueño”, por su buen hacer en el papel de Lilian, una compañera de trabajo de Tommy, que intenta poner un poco de cordura en éste. Como siempre, muy eficaz y sobria.

Insisto, la complejidad de la película puede asustar en un inicio, pero rápidamente la historia envuelve al espectador, merced a las imágenes y a las tres historias enlazadas. El ritmo narrativo es constante y uno tiene la contínua sensación de avanzar hacia un lugar en concreto, pese a que en ocasiones las escenas parezcan sucederse de forma arbitraria. Aronofsky no tiene piedad con nosotros, y la música de Clint Mansell no resulta ser demasiado brillante, aunque acompañe a la perfección a las imágenes: eso sí, si queréis música para conciliar el sueño por las noches, comprad la banda sonora.

“The Fountain” es bastante recomendable, pero eso sí, como siempre hay que ser consciente de lo que uno va a ver… cuestión de gustos. En el pasado Festival de Venecia, el público acogió la película con una mezcla de aplausos y abucheos a partes iguales, sin embargo, la recepción en el estreno en Sitges ha sido apoteósica: aplausos por doquier. Vosotros decidís…

 

Jueves 14 de junio a las 18:00 hrs. en la Sala de Audiovisuales de la UFRO